
Otro tema que atañe al sector de los profesionales dirigidos a la sociedad son las adicciones no materiales, con las que me refiero a las cuales no tratan de la composición de adicción a una conducta y a una sustancia, sino únicamente a una conducta, a un contexto o a un comportamiento.
Y la preocupación se concibe mayor en estos tiempos que corren debido al surgimiento, relativamente reciente, de nuevas adicciones desarrolladas paralelamente al desarrollo de la tecnología en cuanto a la informática, las telecomunicaciones y el video. La más importante que nos ocupa es la de la adicción a internet, con respecto a la etapa de la adolescencia, hemos de prestar especial atención por ser una edad crítica en la que se presentan este tipo de problemas. Dentro de la adicción genérica a internet, podemos subv¡dividirlas en diferentes tipos; 1. Adicción sexual-cibernética, 2. Adictos a Relaciones Cibernéticas, 3. Juegos en línea, 4. Adicción a la información, 5. Adicción a las computadoras, en este ultimo caso los individuos se levantan a media noche a verificar sus correos electrónicos. Constantemente se sientan frente a la computadora sin ningún objetivo real. En este caso presentan una búsqueda de mundos virtuales en los que encuentran lo que no tienen en el real, mediante internet. Según Young (1997), los adolescentes acuden a internet para encontrar apoyo social, reconocimiento y poder, satisfacción sexual y personalidades relevadas y ficticias. Todo esto nos hace reflexionar sobre el tipo de intervención necesaria en estos caso. Estos chicos/as están buscando cosas que no tienen en la vida real, en el caso del apoyo social, es necesario promover las habilidades sociales y la autoestima, para poder tener ese apoyo en sus vidas, mediante la interacción sana y directa con otros adolescentes. Es importante desde los centros educativos y las familias, educar desde pequeños a los niños/as en dirección a unas relaciones saociales fluidas, mediante las técnicas de comunicación, la empatía, la asertividad, y en definitiva las habilidades sociales, además de favorecer el desarrollo positivo de la autoestima y la integración social para la correcta socialización de los adolescentes, una etapa más que han de superar positivamente.
Y la preocupación se concibe mayor en estos tiempos que corren debido al surgimiento, relativamente reciente, de nuevas adicciones desarrolladas paralelamente al desarrollo de la tecnología en cuanto a la informática, las telecomunicaciones y el video. La más importante que nos ocupa es la de la adicción a internet, con respecto a la etapa de la adolescencia, hemos de prestar especial atención por ser una edad crítica en la que se presentan este tipo de problemas. Dentro de la adicción genérica a internet, podemos subv¡dividirlas en diferentes tipos; 1. Adicción sexual-cibernética, 2. Adictos a Relaciones Cibernéticas, 3. Juegos en línea, 4. Adicción a la información, 5. Adicción a las computadoras, en este ultimo caso los individuos se levantan a media noche a verificar sus correos electrónicos. Constantemente se sientan frente a la computadora sin ningún objetivo real. En este caso presentan una búsqueda de mundos virtuales en los que encuentran lo que no tienen en el real, mediante internet. Según Young (1997), los adolescentes acuden a internet para encontrar apoyo social, reconocimiento y poder, satisfacción sexual y personalidades relevadas y ficticias. Todo esto nos hace reflexionar sobre el tipo de intervención necesaria en estos caso. Estos chicos/as están buscando cosas que no tienen en la vida real, en el caso del apoyo social, es necesario promover las habilidades sociales y la autoestima, para poder tener ese apoyo en sus vidas, mediante la interacción sana y directa con otros adolescentes. Es importante desde los centros educativos y las familias, educar desde pequeños a los niños/as en dirección a unas relaciones saociales fluidas, mediante las técnicas de comunicación, la empatía, la asertividad, y en definitiva las habilidades sociales, además de favorecer el desarrollo positivo de la autoestima y la integración social para la correcta socialización de los adolescentes, una etapa más que han de superar positivamente.
Encontramos además otras adicciones a conductas relacionadas con máquinas y tecnología. La ludopatía, la adicción al juego, más antigua que la anteriormente mencionada, normalmente vinculada a las máquinas “tragaperras” y casinos, aunque su extensión hoy día, debido una vez más al desarrollo de las tecnologías, es mucho más amplia de la que podríamos imaginar hace algunos años. Este tipo de adicciones suelen producirlas diversos factores, tales como el aburrimiento, la inmadurez, la baja autoestima, es sobre estos factores de riesgo sobre los que debemos actuar para la prevención y superación de dichas adicciones. Además, este tipo de adicción suele conllevar dificultades extras, principalmente económicas, ya que suele producir deudas, pérdidas de empleo, o incluso robos a familiares. La mejor intervención para este problema, desde mi punto de vista y también desde el de mis compañeros, encargados de trabajar sobre este tema, es la PREVENCIÓN. Quiero mencionar también una tercera adicción llamada Cleptomanía. La cleptomanía, según la Wkipedia es un trastorno de control de impulsos que lleva al robo compulsivo de objetos, sobretodo si son de alta gama. Cuando esta obsesión provoca excitación sexual, se utiliza el término sexópata con necesidad de robar cleptofilia. El cleptómano, a diferencia d
el ladrón, roba por necesidad de satisfacer un desorden mental, mientras que el último roba, por diversión, o necesidad de satisfacer un deseo material, económico o social llegando incluso al profesionalismo. Un ladrón puede pasar horas, días e incluso años planeando un gran golpe, mientras el cleptómano obedece generalmente a un impulso relativo dependiendo del lugar y tiempo en que se encuentre. No roba por el material en sí sino por la sensación que le provoca el robar, además no suele robar nada que necesite.
En la cleptomanía encontramos tres tipos diferentes según la continuidad con la que se produzcan dichos robos, esporádicos, episódicos y y crónicos, ordenados de menor a mayor asiduidad.
Nuestro compañeros, en la parte práctica de su trabajo, expusieron su experiencia tras la visita a un centro, “El prado” dedicada a las adicciones, pero ésta estaba unicamente compuesta por médicos y psicólogos. En dicho centro no sabían si quiera que era un educador social, que en este caso, llevaría a cabo una intervención dirigida a la prevención.
Es necesario que actualmente, sabiendo la amplia gama de servicios que nos ofrecen las nuevas tecnologías, desde las familias y los colegios, y desde la educación social, se traten este tipo de adicciones desde una visión preventiva. Ofreciendo formación para el correcto uso de las tecnologías y el aprovechamiento de las facetas positivas de tal desarrollo, que son muchos. Por otro lado, desde un punto de vista muy íntimo y muy personal, cada vez que veo una máquina “tragaperras” en una bar, me pregunto, que tipo de invento maligno y poco divertido, ha llevado a tantas familias al embargo y la destrucción, pero la marihuana es mala y estas máquinas no. ¡¡ El hombre y sus sorprendentes ideas!!
el ladrón, roba por necesidad de satisfacer un desorden mental, mientras que el último roba, por diversión, o necesidad de satisfacer un deseo material, económico o social llegando incluso al profesionalismo. Un ladrón puede pasar horas, días e incluso años planeando un gran golpe, mientras el cleptómano obedece generalmente a un impulso relativo dependiendo del lugar y tiempo en que se encuentre. No roba por el material en sí sino por la sensación que le provoca el robar, además no suele robar nada que necesite.En la cleptomanía encontramos tres tipos diferentes según la continuidad con la que se produzcan dichos robos, esporádicos, episódicos y y crónicos, ordenados de menor a mayor asiduidad.
Nuestro compañeros, en la parte práctica de su trabajo, expusieron su experiencia tras la visita a un centro, “El prado” dedicada a las adicciones, pero ésta estaba unicamente compuesta por médicos y psicólogos. En dicho centro no sabían si quiera que era un educador social, que en este caso, llevaría a cabo una intervención dirigida a la prevención.
Es necesario que actualmente, sabiendo la amplia gama de servicios que nos ofrecen las nuevas tecnologías, desde las familias y los colegios, y desde la educación social, se traten este tipo de adicciones desde una visión preventiva. Ofreciendo formación para el correcto uso de las tecnologías y el aprovechamiento de las facetas positivas de tal desarrollo, que son muchos. Por otro lado, desde un punto de vista muy íntimo y muy personal, cada vez que veo una máquina “tragaperras” en una bar, me pregunto, que tipo de invento maligno y poco divertido, ha llevado a tantas familias al embargo y la destrucción, pero la marihuana es mala y estas máquinas no. ¡¡ El hombre y sus sorprendentes ideas!!
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